La
interpretación evolutiva constituye un principio fundamental en el análisis de
las normas jurídicas laborales. Según este criterio, el jurista no puede
limitarse a recuperar el sentido originario de la disposición que va a
interpretar, ni tratarla como una entidad histórica cerrada, un hecho del
pasado cuyo ciclo de vigencia ya ha concluido.
Por
el contrario, debe actuar de manera proactiva y con visión de futuro: las
normas que siguen estando en vigor no agotan su significado en su formulación
inicial ni en la intención con la que fueron creadas. Al contrario, poseen una
vigencia actual, por lo que es indispensable interpretarlas desde una
perspectiva garantista y antropocéntrica, con el fin de garantizar la unidad
del ordenamiento jurídico del que forman parte; en su caso del ordenamiento jurídico
laboral. Las normas están sometidas a algo parecido a lo que Eco
llamaba la “intentio lectoris; bajo un lente que tiene que ser garantista
La norma jurídica laboral no es un hecho
aislado, sino un instrumento destinado a regir y transformar la vida social del
ser humano que trabaja, con una finalidad definida. En el ámbito del derecho
del trabajo —una disciplina de carácter protector y centrada en la persona
humana—, esta forma de interpretación resulta esencial: permite que las
disposiciones mantengan su utilidad y eficacia, adaptándose a las realidades
cambiantes de la sociedad capitalista y cumpliendo con su función de protección
de los derechos de las personas trabajadoras.
[Bibliografia:
Rossi R. (2022) Tutela efectiva en materia laboral pp 108]
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