domingo, 22 de marzo de 2026

El trabajador y la inteligencia artificial.

 

Hoy día, todo parece llevar en su seno su propia contradicción. Vemos que las máquinas, dotadas de la propiedad maravillosa de acortar y hacer más fructífero el trabajo humano provocan el hambre y el agotamiento del trabajador. Las fuentes de riqueza recién descubiertas se convierten, por arte de un extraño maleficio, en fuentes de privaciones. Los triunfos del arte parecen adquiridos al precio de cualidades morales. El dominio del hombre sobre la naturaleza es cada vez mayor; pero, al mismo tiempo, el hombre se convierte en esclavo de otros hombres o de su propia infamia. Hasta la pura luz de la ciencia parece no poder brillar más que sobre el fondo tenebroso de la ignorancia. Todos nuestros inventos y progresos parecen dotar de vida intelectual a las fuerzas materiales, mientras que reducen a la vida humana al nivel de una fuerza material bruta. Este antagonismo entre la industria moderna y la ciencia, por un lado, y la miseria y la decadencia, por otro; este antagonismo entre las fuerzas productivas y las relaciones sociales de nuestra época es un hecho palpable, abrumador  e incontrovertible. Unos partidos pueden lamentar este hecho; otros pueden querer deshacerse de los progresos modernos de la técnica con tal de verse libres de los conflictos actuales; otros más pueden imaginar que este notable progreso industrial debe complementarse con una regresión política igualmente notable. Por lo que a nosotros se refiere, no nos engañamos respecto a la naturaleza de ese espíritu maligno que se manifiesta constantemente en todas las contradicciones que acabamos de señalar. Sabemos que para hacer trabajar bien a las nuevas fuerzas de la sociedad se necesita únicamente que éstas pasen a manos de hombres nuevos, y que tales hombres nuevos son los obreros.

(Aclaración: este texto lleva como título original “Discurso pronunciado en la fiesta de aniversario del People's Paper”  pronunciado por Karl Marx el 14 de abril de 1856 y publicado en el People's Paper del 19 de abril de 1856. Se edita de acuerdo con la traducción en castellano del artículo del periódico. El texto si bien está dedicado a otros asuntos (y data de mas de 100 años), da cuenta en este párrafo de un viejo problema pero de gran actualidad (de actualidad permanente en un sistema en contante transformación). Este tema es la transformación del mundo del trabajo y la incidencia que en ello tienen los medios de producción. La contradicción y el problema que significa para todo el metabolismo social, el avance tecnológico. Solo el titulo nos pertenece, el cual cumple solo la función de dar una presentación actual a un texto que nunca dejo de ser actual)

domingo, 8 de marzo de 2026

Reforma laboral: breve análisis crítico

 

Nota sobre la reforma laboral argentina.

Nota escrita por el Profesor Javier Prezioso (@filocritica), filósofo argentino. Reflexiones y teorizaciones en torno a diversas cuestiones filosóficas, históricas, políticas, periodísticas, desde un punto de vista  teórico que pretende ser riguroso y crítico, desde el punto de vista del oprimido. Nota publicada el viernes 13 de febrero de 2026

Para entender qué está en juego, no alcanza con discutir empleo, derechos o eficiencia. Hay que abordar el problema desde su núcleo: la lógica del capital.

La reforma laboral suele presentarse como modernización, eficiencia y libertad de mercado. Pero si la leemos desde el corazón mismo del sistema, aparece otra lógica: la necesidad del capital de reorganizar las condiciones de explotación para aumentar la tasa y la masa de plusvalor. Aquí propongo mirar la reforma desde ese ángulo: cómo la flexibilización laboral amplía el ejército industrial de reserva, abarata el valor de la fuerza de trabajo, intensifica el trabajo cotidiano y debilita la capacidad colectiva de resistencia mediante restricciones al derecho a huelga y la contención sindical.

También se aborda el rol del Estado en este proceso, mostrando que la oposición entre Estado y mercado es una falsa dicotomía: el Estado interviene activamente para garantizar mejores condiciones de acumulación para el capital, incluso en regímenes neoliberales o que se presentan como "enemigos del Estado".

Una lectura crítica es necesaria para entender qué está realmente en juego cuando se modifican las leyes laborales.

Qué es lo único que le importa al capital

El capital no existe para dar trabajo ni para producir bienes útiles. Existe para valorizar el valor, es decir, para convertir dinero en más dinero. Y sólo puede hacerlo comprando una mercancía muy especial, la única capaz de producir y reproducir mucho más valor del que costó adquirirla: la fuerza de trabajo. Por eso, toda legislación laboral toca el corazón mismo del proceso de acumulación.

¿De dónde sale la ganancia?

Durante la jornada laboral, el trabajador produce más valor del que recibe en su salario. Esa diferencia es el plusvalor (Mehrwerth en alemán). La cuestión decisiva para el capital no es producir cosas, sino aumentar esa diferencia, aumentar esa porción de la jornada laboral en la que el trabajador produce valor gratis para el capitalista. Esa parte de la jornada laboral es la que representa la mayor cantidad de tiempo de trabajo, la parte de la jornada laboral en la que el trabajador reproduce el valor que costó adquirir su fuerza de trabajo (a saber: el valor de los medios de subsistencia y reproducción del trabajador, la canasta básica) es la parte minoritaria. Los capitalistas buscan a toda costa extender esa parte de la jornada que los beneficia. Toda reforma laboral debe leerse desde esta necesidad silenciosa.

Las dos vías para aumentar el plusvalor

Marx distingue:

a) Plusvalor absoluto: consiste en extender lo más que se pueda la jornada laboral, aumentando el tiempo de plustrabajo, base de la plusvalía.

b) Plusvalor relativo: consiste en intensificar la jornada de trabajo, hacer más en menos tiempo.

Todo esto logra abaratar la fuerza de trabajo. La reforma avanza sobre ambas dimensiones al mismo tiempo.

Qué cambia dentro del proceso de trabajo

La precariedad no sólo afecta el contrato. Afecta el ritmo y la intensidad del trabajo: más tareas, menos pausas, jornadas extendidas, mayor presión. Eso es plusvalor relativo.

Qué ocurre cuando despedir es fácil

Sin estabilidad, el trabajador pierde poder de negociación. Su salario deja de estar sostenido por derechos y pasa a depender del miedo a quedar afuera. Eso reduce el valor de la fuerza de trabajo.

El desempleo como herramienta de extorsión

Para el sentido común, el desempleo es un problema. Para el capital, es una condición funcional. El ejército industrial de reserva desocupados, precarizados, disponibles- presiona los salarios a la baja y disciplina a quienes trabajan. La flexibilización laboral produce ese ejército.

¿Por qué Marx habla de "esclavitud asalariada"?

El trabajador es jurídicamente libre, pero materialmente forzado a vender su fuerza de trabajo para sobrevivir. Cuanto menos derechos tiene, más evidente se vuelve esta dependencia. La libertad formal encubre una coerción económica estructural, social, permanente.

El papel del Estado

El discurso libertario presenta esto como una victoria del mercado sobre el Estado. Pero es el Estado quien modifica las leyes, elimina protecciones y garantiza nuevas condiciones de explotación.

El Estado no es neutral, por eso no existe "el Estado" en abstracto, sino el estado social e históricamente determinado. Y en las sociedades donde reina el modo de producción capitalista, el estado es burgués, capitalista, es su forma política y de clase.

Por eso en los regímenes neoliberales el estado no desaparece: la mano invisible del mercado necesita el brazo armado del estado. Y aquí entran en juego las burocracias sindicales.

El rol de las burocracias sindicales

Si la organización obrera se limita a negociar condiciones sin afectar el proceso productivo, puede terminar funcionando como mediadora que estabiliza la relación capital-trabajo.

La contención del conflicto también es una forma de disciplinamiento. Este es el rol de los sindicatos amarillos que pactan a escondidas de los trabajadores condiciones laborales miserables mientras reprimen y persiguen a quienes se organizan de forma independiente. Su rol es, sencillamente:

  1. desactivar la iniciativa de base,
  2. aislar a los sectores más combativos y
  3. encauzar el descontento hacia negociaciones que preservan la normalidad empresarial y la acumulación.

Históricamente hay algunos ejemplos: Antecedentes históricos

Cuando se debilita la autonomía obrera y se suprime la huelga, se refuerza la capacidad del capital para imponer condiciones. En 1933, el nazismo disolvió los sindicatos y los reemplazó por el Frente Alemán del Trabajo (DAF), integrando trabajadores y empleadores en una estructura estatal sin derecho a huelga mientras perseguía y encarcelada a trabajadores comunistas y socialistas.

¿Qué revela realmente este tipo de reformas?

No buscan empleo ni eficiencia. Este tipo de reformas (cómo la de Bolsonaro en Brasil o la del actual gobierno de Grecia) buscan:

·         ampliar el ejército de desocupados,

·         abaratar la fuerza de trabajo,

·         intensificar el trabajo,

·         aumentar la tasa y masa de plusvalor,

·         acelerar la acumulación.

Eso es lo que está en juego.

Bibliografía sugerida:

·         Karl Marx, El Capital, Libro I (especialmente las secciones sobre el plusvalor absoluto y relativo, y el capítulo sobre el ejército industrial de reserva).

·         Karl Marx, El 18 Brumario de Luis Bonaparte.

·         Rosa Luxemburgo, Huelga de masas, partido y sindicatos.

·         Vladimir I. Lenin, El Estado y la revolución.

·         Nicos Poulantzas, Poder político y clases sociales.

·         Robert Kurz, textos sobre crítica del valor y crisis del trabajo.